Ocho descubrimientos al cocinar carne de puerco

Ultimamente nos hemos dado a la tarea de probar diferentes cortes de puerco, con eso de que nos gustan las novedades. Si pones atención a los congeladores de nuestras tiendas, seguro encuentras cosas como: "Pork Ribs", "Pork Belly" o "Tenderloin Chop (entre algunos otros). Resulta que cocinar (y sobre todo asar) cortes de puerco, es casi igual de sabroso que cocinar res. El chiste es dejar de pensar que la carne de puerco sirve nada más para hacer cochinita. 

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Aquí 8 cosas que aprendimos el último mes:

  • No todo el puerco es igual: no es la misma comprar un pedazo de carne congelada y sin forma, que un corte que sabes que el carnicero preparó casi "para la foto".
  • Con hueso es mejor: tenemos más tiempo para cocinar y le da mucho más sabor.
  • Échale todas las ganas al sazonador: aprovecha la grasa del puerco y experimenta con los sazonadores (a nosotros nos gusta hasta con café).
  • Dale chanza que se descongele: queremos lograr un cocimiento perfecto, para esto, la carne necesita estar a temperatura ambiente antes de ponerla en el asador.
  • También dale chanza a que se cocine despacio: queremos carne bien cocida (no quemada) y para lograrlo, hay que asarla a fuego medio y esperar.
  • No te confíes en el tiempo, usa un termómetro: la carne de puerco es muy delicada y más vale que llegue a los 135ºF (58ºC).
  • Cocina con todo y grasa: sí, cocínalo completito y dale chanza que quede jugoso (el puerco es muy fácil que se seque).
  • Déjalo reposar: una vez cocinado, dale chanza que los líquidos se acomoden y espérate al menos unos 10 minutos antes de cortarlo.